Baloy afuera

Desde que cualquier equipo de nuestro medio destina un porcentaje de su presupuesto para un extranjero tiene en  mente algo muy claro: que venga a hacer diferencia.  Que con su rendimiento deje escuela, con su imagen llame la atención de los espectadores y que con su comportamiento sea ejemplo.  Si no cumple uno de esos requisitos va demeritando la inversión. Pero ¿qué tal si no cumple ni uno de los 3?

Ese es el caso de Felipe Baloy.  Jugador panameño que vino al equipo de enfrente precedido por un gran curriculum.  La historia es sólo un apunte de lo que un día fue.  Lejos quedaron atrás sus vigorosas jugadas en ligas muy reconocidas. Los años han pasado y se las han llevado.  En su lucha por mantener su imagen, suple la falta de futbol y de físico por grandes palabrerías.  Durante el Clásico 301 sumó a esta deplorable actuación una aún peor: la agresión.

Corría aproximadamente el minuto 65 cuando se da una jugada a balón parado dentro de nuestra área.  Carlos Castrillo lo marca ferrea pero lealmente.   Fue demasiado para él.  Va y propina patada y lo más nefasto: una llave que termina por una fractura oblicua del radio de su brazo derecho.  Aún con las evidencias videográficas indiscutibles se atrevió a afirmar que no tuvo mala intención… Varios de los aficionados de su equipo se atrevieron a calificar a los que defendemos a Chamagua como “maricas”.  ¿Cómo es posible justificar lo indefendible?  No los leímos decir lo mismo cuando pidieron una sanción para Emiliano López por una acción del clásico 292 del 17 de abril de 2016 donde, en su celebración del gol, rompió una manta vinílica aduciendo que instaba a la violencia…

Por si esto fuera poco, como prueba de su actitud anti-deportiva, dicho jugador propinó un codazo a Matt Besler, seleccionado de Estados Unidos, durante un juego eliminatorio celebrado el 6 de octubre de 2017 en territorio norteamericano.  ¿También afirmará que fue sin intención?

En pocas palabras, semejante perfil de extranjero en la liga guatemalteca es inadmisible.  Como aficionados que apoyamos y asistimos a las canchas del futbol guatemalteco exigimos la salida de Felipe Baloy de nuestro torneo.  Que sea relevado por uno que si aporte todo lo que debiera, sin importar otros intereses extra-futbolísticos que pueda mantener con su club.  Si se habla de un cambio para nuestro deporte se debe de empezar por no permitir acciones de trogloditas que se quieren hacer pasar por la caperucita roja.

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