Sobredosis de inventos

Después de presenciar el partido contra Antigua en el Estadio Julio Armando Cobar hay una cosa que nos queda clara.  No perdimos por enfrentar a un rival con un mejor plantel o una máquina aceitada que nos pasara por encima.  Perdimos por lo que nosotros dejamos de hacer.  El tema es ¿a qué se debió esto?

En nuestro humilde análisis lo resumimos en una frase: sobredosis de inventos.  No nos apartamos que una sorpresa de vez en cuando en una alineación o planteamiento representan una complicación para el rival pero el abuso de eso puede ser contraproducente.  En muchos casos, el primer sorprendido es el que intenta implementar los “ases bajo la manga”. Esto puede complicarse cuando las modificaciones son varias.  Cuando hablamos de sobredosis nos referimos a un exceso de ellas.

¿De qué inventos hablamos?  Por ejemplo, Christian “el gringo” Alvarado es nominalmente un delantero y más directamente un “9”.  Contra Antigua jugó de especie de media punta, el muchacho hizo su mejor esfuerzo pero definitivamente la posición y la labor de “sacrificio” no son sus principales características.  Como resultado la incomodidad en una cancha tan chiquita se fue haciendo notoria al punto que, cada vez menos, el equipo se inclinó de su lado.

Así como el caso de él tambien podemos mencionar el más relevante: la pareja de media cancha Marquez-Russell.  Esto se dio por la ausencia por acumulación de tarjetas de nuestro contención titular Jorge Aparicio.  La marca no es la principal característica ni de Manfred ni de Jean.  Ambos jugadores se les da más la creación que la defensa.  Esto desembocó en lo que fue obvio en el juego: Antigua tomó por completo el medio campo.

Me imagino que fue muy preocupante para el entrenador voltear a ver a su banca y darse cuenta que no tenía ni un sólo contención natural para revertir la situación.  Por su parte, ellos tenían a Thompson y Galindo para facilitarle el trabajo a Moyo de proyectar pases largos .  Eran como flechas que nos pegaban en el corazón.  Y así podríamos dibujar otros escenarios que solo redundarían en la misma situación: sobredosis de inventos.

De cara el clásico 301 estos principios básicos deben de ser respetados para evitarnos complicaciones.  Si nosotros hacemos bien nuestro trabajo… el rival se la verá más complicado.  Si bien es cierto que los entrenadores se conocen, el de ellos tiene muchas cosas que pulir aún para plasmar el futbol que quiere para su equipo.  Una circunstacia a la que se le puede sacar mucho provecho.  Las principales conclusiones las tiene que tomar el entrenador: utilizar a los jugadores en su posición natural.  Eventualmente podrá funcionar una jugada astuta pero que sea la excepción y no la regla.  Definitivamente tenemos de sobra para sacar un resultado positivo sólo basta aplicarnos a lo que cada uno es bueno, aún y con las ausencias.

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